Lóbulo Temporal

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Los lóbulos temporales procesan los hechos inmediatos en memoria reciente y memoria remota. Hacen que puedan ser interpretados los sonidos y las imágenes, almacenan los hechos en forma de memoria y evocan los ya memorizados, y generan las vías emocionales.
Una lesión en el lóbulo temporal derecho tiende a afectar a la memoria de los sonidos y de las formas. Una lesión en el lóbulo temporal izquierdo interfiere de manera drástica con la comprensión del lenguaje y es típico que impida que la persona se exprese a través del mismo. Las personas con una lesión en el lóbulo temporal derecho no dominante pueden experimentar cambios de personalidad, como pérdida del sentido de humor, un grado inusual de religiosidad, obsesiones y pérdida de la libido.






Un grupo de científicos franceses ha logrado identificar la zona del cerebro indispensable para la lectura y demostrar la importancia del inconsciente en la percepción de las palabras, indicó hoy el principal autor de ambos estudios.

Las pruebas han mostrado el carácter clave para la lectura que tiene una zona del lóbulo temporal izquierdo del cerebro, explicó a EFE el psiquiatra francés Raphael Gaillard, autor principal del estudio efectuado por investigadores del Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica (INSERM).

"Anteriormente, sabíamos que esta región se activaba durante el proceso de lectura, pero no que fuera exclusiva de esta tarea ni necesaria" para la misma, dijo Gaillard.

Los autores del estudio pudieron comprobar esta relación en un epiléptico grave al que debían extirparle esta zona para su tratamiento .

Tras la operación, observaron que el paciente "tenía muchos problemas para leer, pero reconocía sin problemas rostros u objetos", explicó Gaillard, quien matizó que es el primer caso de este género en que se probó antes de la intervención quirúrgica que la persona leía normalmente.

Este resultado "muestra que esta región cerebral es indispensable para la lectura", según Gaillard, quien acaba de publicar estos resultados en la revista científica estadounidense "Neuron".

"Lo sorprendente es que un elemento cultural como es la lectura, muy reciente en términos de evolución e innecesario para la supervivencia de la especie, ha acabado teniendo un espacio en el cerebro", subrayó.

Por otra parte, defiende en otro artículo que la zona cerebral encargada del reconocimiento de las palabras se activa aunque éstas se perciban de forma inconsciente y que lo hace más fácilmente cuando los términos remiten a emociones.